Hoy los derechos humanos retroceden de forma alarmante en muchos lugares. Derechos tan básicos para una vida digna como la alimentación, la vivienda, la salud o la educación siguen sin estar garantizados. Entre ellos está también el derecho a vivir en un entorno saludable.
El cuidado del planeta y de su biodiversidad ocupa un lugar central en la ecología integral propuesta por el Papa Francisco en Laudato si’, donde subraya la profunda conexión entre el cuidado de las personas y el cuidado de la naturaleza. No puede haber derechos garantizados en un planeta deteriorado, ni un futuro justo si tratamos la naturaleza como un simple recurso. Nuestros estilos de vida y modelos de producción y consumo ponen en riesgo la vida —también la de las generaciones futuras.
Estamos ante una crisis eco-social: pobreza, migraciones forzadas y desigualdad están vinculadas al agotamiento de recursos y al cambio climático. Todo está conectado.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Objetivos Laudato Si’ nos invitan a unir justicia social y cuidado de la casa común. Los centros educativos diocesanos tienen aquí una oportunidad decisiva. Pero también las familias deberíamos de preguntarnos: ¿Qué pequeños cambios en nuestra manera de vivir, consumir y cuidar pueden convertirse hoy en una gran oportunidad educativa para nuestros hijos e hijas y para el futuro común?
Roberto Vidal
Referente diocesano para la Ecología integral