La subdirectora de la red EBI destaca los valores que diferencian a la red EBI, y, sobre todo, pone de relieve la manera de entender la educación: “como un acto de cuidado, donde cada persona es única”.
Nerea Bilbao Gonxenzia, subdirectora de la red EBI desde este curso, afronta esta nueva etapa con ilusión y responsabilidad. Durante los últimos años ha sido directora de Iparragirre Ikastola y jefa de estudios en Begoñazpi Ikastola, con lo que conoce en profundidad Elizbarrutiko Ikastetxeak, su trayectoria y su proyecto educativo. Es por ello que otorga gran importancia a la colaboración entre los 19 centros EBI, donde Nerea Bilbao se encargará de coordinar, impulsar, “pero sobre todo escuchar y acompañar” a los equipos y comunidades educativas que forman parte de la red.
La educación está en un proceso de cambio y evolución constante. ¿Cómo se adapta la red EBI a estos cambios?
Nos adaptamos desde nuestra identidad. No corremos detrás de cada novedad, sino que reflexionamos sobre qué cambios responden de verdad a lo que necesita nuestro alumnado y la sociedad. Apostamos mucho por la formación del profesorado y por compartir lo que funciona bien entre los distintos centros. Además, damos flexibilidad para que cada uno adapte las metodologías a su contexto, manteniendo siempre la coherencia con nuestro proyecto común. Intentamos responder a los desafíos de una sociedad diversa y cambiante, pero siempre con los pies en la tierra y poniendo a cada persona en el centro.
Ángeles Custodios Ikastetxea se acaba de incorporar a la red EBI. ¿Qué aporta Elizbarrutiko Ikastetxeak como red, como grupo educativo?
Estamos muy contentos con la incorporación de Ángeles Custodios. Cada centro que se suma enriquece muchísimo el proyecto común, y en este caso especialmente por su trayectoria en la atención a los más vulnerables y a quien más lo necesita. Eso está totalmente alineado con nuestra identidad.
EBI aporta acompañamiento y sentido de pertenencia. Compartimos recursos, formación, experiencias… Ponemos a disposición una estructura de apoyo para seguir mejorando, pero sobre todo, compartimos una manera de entender la educación: como un acto de cuidado, donde cada persona es única.
La sociedad en la que vivimos, con las redes sociales, las fake news, etc., parece una amenaza constante para la juventud, para los y las adolescentes. ¿Los centros educativos tienen también una responsabilidad en todo ello?
Tenemos mucha responsabilidad, sin duda. No podemos mirar para otro lado cuando las redes sociales son parte del día a día de nuestros chicos y chicas. Nuestro papel es ayudarles a desarrollar pensamiento crítico: que aprendan a contrastar información, a identificar bulos, a cuestionar lo que ven.
También es fundamental trabajar desde valores como el respeto, la empatía, la responsabilidad de lo que publican y cómo impacta en los demás. Las redes no son el problema si formamos personas con criterio y con capacidad para tomar buenas decisiones. Y esto, por supuesto, hay que hacerlo junto con las familias.
La red EBI se caracteriza por ser pionera en introducir algunos de los modelos educativos más avanzados del mundo. ¿La innovación es una clave educativa hoy en día?
La innovación es clave, pero hay que entenderla bien. No se trata de cambiar por cambiar o de llenar las aulas de tecnología. Innovar es mejorar la forma en que enseñamos para que cada alumno y alumna aprenda mejor. En EBI apostamos por una formación de calidad, innovadora y transformadora: metodologías que ponen al estudiante en el centro, trabajo cooperativo, proyectos, aprendizaje activo…
Queremos que aprendan a aprender, a pensar por sí mismos, a resolver problemas. Y también personalizar: cada estudiante es diferente y tiene que poder desarrollar su potencial. La innovación, al final, es una herramienta para hacer una educación más humana, integral y de mayor calidad.
¿La educación actual tiene en cuenta también a las familias?
Debería, y en nuestro caso intentamos que así sea. Las familias son fundamentales, son las primeras educadoras. Sin ellas, nuestro proyecto está cojo. En EBI trabajamos para que haya una comunicación fluida y espacios reales de participación: escuelas de familias, tutorías, encuentros…
Creemos firmemente en el trabajo en equipo: sabemos que juntas y juntos llegamos más lejos. El profesorado, el personal no docente, las familias y el alumnado somos parte activa de esta red. Buscamos que lo que se trabaja en el centro tenga sentido también en casa, y viceversa.
Más allá del aprendizaje en el aula, ¿qué tipo de alumnado, de personas, quiere formar la red EBI?
No nos basta con preparar para un examen. Queremos formar alumnado con pensamiento crítico, consciente y comprometido, que no pase por la vida de puntillas, sino que la viva con sentido y con gratitud.
Personas que crean en sí mismas, en los demás, y en que es posible construir un mundo más justo. Personas que compartan en lugar de competir, que busquen el bien común y que construyan una vida con propósito, con valores cristianos y con esperanza.



